México criminaliza a los niños inmigrantes de Centroamérica

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) acaba de denunciar, lo que  varias organizaciones mexicanas vienen señalando desde hace muchos años: México criminaliza a los niños inmigrantes de la región  centroamericana y  lejos de resolver un problema, lo ha agudizado.  Lejos de ser comprensivos con la situación de los migrantes, se vuelven   un obstáculo más , como si  a los mexicanos no les pasase lo mismo en los Estados Unidos.

El principal organismos de derechos humanos del continente ha presentado un informe en el propio territorio mexicano en el que acusa a las autoridades de ese país que,  tras constatar el  aumento de los niños migrantes, han hecho poco o nada para atajar esa problemática.

La CIDH ha señalado que la actuación de México frente a lo que ellos llaman  una crisis humanitaria ha sido contraria a los estándares internacionales de derechos humanos y a la propia constitución de ese país.

Felipe González, relator de la CIHD,  reconoció que “En México la situación no ha cambiado, persisten las violaciones sexuales  contra niñas, niños y adolescentes, los secuestros, las detenciones, las ejecuciones de migrantes, y muchas de esas violaciones son cometidas por policías, criminales comunes y el crimen organizado”.

La presentación del informe ha traído como consecuencia  que  el gobierno federal de México se haya comprometido a reorientar sus políticas migratorias ante los numerosos reportes de abusos y maltratos  de los inmigrantes.

Niños inmigrantes en "La bestia"

Pero todos sabemos, que a la hora de la verdad  esos son solo compromisos y que el comportamiento de México con los menores inmigrantes y con el resto de gente que pasa por su territorio depende más de lo que diga  Estados Unidos,  que de lo que hagan o digan ellos.

A raíz del escándalo con los menores inmigrantes, el periódico El Universal de México,  publicó una investigación periodística en la que denunciaba al  gobierno de ese país por negar el asilo a los niños, pese a tener constancia  del riesgo de deportarlos.

La publicación  señalaba que  en 2013 se detuvo  a 9, 893 niños procedentes de varios países centroamericanos, de los cuales solamente 50 obtuvieron el estatus de refugiados.  El resto (84%) fueron deportados y  solamente 1,493 se quedaron ahí porque tenían algún vínculo con un mexicano.

De enero a Julio de este año, las autoridades mexicanas han deportado  a 7,600  menores de Centroamérica y solamente 1 de cada 10 ha conseguido el asilo.

Pero a los organismos de derechos humanos de México, les preocupa  la política de detención y deportación sistemática de menores  no acompañados,  sin  saber  siquiera si se les aplicó un debido proceso de asilo  o se les deportó a pesar del riesgo.

El Centro de Derechos Humanos  Fray Matías de Córdova  denunció recientemente un caso que retrata  la difícil situación que atraviesan los menores inmigrantes en México.

Se trata de un joven de 17 años, originario de El Salvador,  quien intentó quitarse la vida colgándose de una sabana en un albergue para menores de Tapachula, en el estado de Chiapas. El muchacho huía de la violencia de su padrastro y de las amenazas de muertes de las pandillas y en el  centro era acosado por su aparente bisexualidad. Al adolescente le negaron el asilo.

Aunque las autoridades mexicanas se empeñen en decir que la migración de menores, no puede bajo ningún  concepto interpretarse como un problema de seguridad, y que no hay ninguna intencionalidad de violentar la integridad de éstas personas, la realidad dice lo contrario.

Hace tiempo ya,  que México perdió soberanía sobre sus  decisiones políticas en relación a los inmigrantes centroamericanos -si es que alguna vez las ha tomado- se ha plegado a los intereses de su vecino del norte y  ha ninguneado a los del sur sin recibir nada a cambio.

Si no es así, que se lo pregunten a los millones de mexicanos que llevan años esperando la famosa reforma migratoria para poder ser alguien en los Estados Unidos y que saben que no  será fácil, pues para los políticos del norte no hay amigos, si no intereses, y por ahora eso  no es una prioridad aunque quieran hacernos creer lo contrario. Lo triste de toda esta historia es que los mexicanos con tal de quedar bien con los Estados Unidos, son capaces de pelearse hasta con la misma virgen de Guadalupe a la que tanto veneran.

¿Quién está ganando con la tregua de las maras?

Por Deylin Gutiérrez

Para ciertos sectores de la población salvadoreña, las maras le están ganando el pulso al Gobierno en la famosa tregua que decretaron hace ya más de un año. Y creo que llevan algo de razón.

La Policía salvadoreña registró el año pasado 2,576 personas asesinadas en ese país centroamericano, es decir 1,795 menos que los ocurridos en el 2011. Según las autoridades, esa disminución se debió a la negociación entre los jefes de las pandillas y a la actuación policial.

Sin embargo,  diversos sectores consideran que los pandilleros no han dejado de matar, si no que han cambiado el modus operandi. Ahora, en vez de dejar a los muertos tirados en las calles, los entierran o los hacen desaparecer.

La Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos (PDDH) de El Salvador reconoce que las desapariciones son una nueva forma de expresión de violencia y de inseguridad en ese país, y desconoce  a  qué hechos atribuir ese nuevo fenómeno social.

El Instituto de Medicina Legal (IML) salvadoreño registró el año pasado 1, 612 desapariciones en todo el país,  48 menos que las reportadas por la Policía.

De esas personas, más de un centenar aparecieron muertas y  más de 600 siguen en paradero desconocido. Los desaparecidos  son jóvenes de entre 17 y 30 años. En 2013 esa cifra ha ido en aumento en algunos barrios casi en un 50 por ciento.

Pero el argumento de más peso que tienen los salvadoreños para dudar de la tregua es el tema de la extorsión.  Los pandilleros nunca han dejado de chantajear e imponer el miedo en los barrios que dominan a cambio de dinero.

El Gobierno por su parte continúa con su opacidad informativa sobre la negociación, lo que a juicio de algunos expertos hace que los pandilleros sean los que marquen las pautas a seguir.

Si las cosas continúan como hasta ahora es difícil pensar que la violencia en El Salvador, será cosa del pasado, lo que sí está claro es que de momento, la historia sobre este “proceso de paz” la  seguirán escribiendo los delincuentes desde la cárcel.