La crisis de Televisa

Primero fue el periódico británico The Guardian quien publicó que Televisa había vendido su credibilidad al entonces candidato del PRI y ahora presidente electo de México, Enrique Peña Nieto. Luego fueron los jóvenes del movimiento ciudadano yo soy 132 los que rodearon las instalaciones centrales de la cadena televisiva, en protesta por la manipulación mediática de la cobertura electoral, y ahora es un escándalo de narcotráfico en Nicaragua. Televisa vive una crisis de credibilidad.

Un grupo de 18 mexicanos ingresó en agosto pasado a Nicaragua por el puesto de Las Manos, fronterizo con Honduras, en seis camionetas que en sus laterales estaban rotuladas con el logotipo de Televisa. Los mexicanos se presentaron como trabajadores del canal de televisión y fueron detenidos por la policía nicaragüense, ante la sospecha de comisión de delitos.

Los vehículos en los que se trasportaban los detenidos, estaban equipados con modernos sistemas de comunicación y en uno de los compartimentos la policía encontró más de nueve millones de dólares, presuntamente destinado al pago de un cargamento de drogas en Costa Rica.

La cadena de televisión aseguró a través de una nota de prensa, que había sido víctima de un delito, que habían falsificados los registros de las camionetas, y que incluso habían suplantado la identidad de una de sus periodistas, pero las autoridades judiciales de Nicaragua no se creyeron tal versión.

Quizás porque desde un inicio Televisa ha dado versiones contradictorias del caso, primero negó que los vehículos estuviesen registrados a nombre de la empresa, luego se conoció que sí lo estaban y que no había ninguna denuncia de robo, ni de infracciones.

Posteriormente rechazaron que los detenidos fuesen trabajadores de esa empresa, pero dos de éstos aseguraron lo contrario. Los detenidos dijeron que fueron contratados para viajar a Nicaragua y que un funcionario de esa corporación les había entregado los uniformes, las credenciales, y las llaves de dos de las camionetas en las que se trasladarían al país centroamericano.

Camionetas Televisa Nicaragua

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de este caso en Nicaragua ha sido el papel ambiguo y poco colaborador que han mantenido las autoridades mexicanas.

Desde un inicio la Policía de Managua solicitó información a la embajada de México en esa ciudad y ésta, en vez de indagar el caso para despejar cualquier duda, se limitó a reproducir la versión que dio Televisa.

Es cuanto menos curioso que en un caso de gran envergadura, sean los medios de comunicación mexicanos, los que a través de sus publicaciones, aporten la información que Nicaragua necesita para concluir con la investigación. Han sido éstos, los que han desmentido la versión que ofrecieron las autoridades de su país sobre el escándalo, y los que han puesto en entredicho no sólo la credibilidad de una empresa tan influyente como es Televisa, sino también la colaboración de México en la lucha contra el narcotráfico en Centroamérica.

El Gobierno azteca sabía que esas camionetas pertenecían a la empresa, fundada por Emilio Azcárraga, pues cuando los supuestos periodistas pasaron por Honduras las autoridades de Migración de ese país hicieron las consultas correspondientes con la embajada de México en Tegucigalpa para confirmar la identidad de los viajeros. La embajada confirmó que los papeles estaban en regla y que en efecto la documentación había sido obtenida de manera correcta.

El comportamiento de México en este caso no es casual y lo saben muy bien los mexicanos. En la capital del sol saben que Televisa controla desde hace muchos años la opinión pública mexicana y que tiene una incidencia directa en las decisiones que toman los Gobiernos de turno, principalmente cuando ha gobernado el PRI.

En México se percibe que la empresa mexicana pasó de ser un soldado del PRI y del presidente de turno a ser un poder factico, capaz de incidir en los grupos de poder político y económico.

Desde su fundación a principio de los años 70 Televisa ha podido sortear todo tipo de crisis política, económica y hasta de credibilidad. Sin embargo, las que han vivido este año han hecho mella en su reputación como medio de comunicación aunque ellos digan lo contrario.

Televisa debe de tomar en cuenta que el escándalo de Nicaragua no solo afectará su confianza en la ciudadanía, si no también que hará más difícil el trabajo de sus reporteros en el extranjero, pues siempre quedará la duda de si éstos en realidad  trabajan para un medio de comunicación o para un grupo de delincuentes.

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